
Esta visita a Europa, particularmente a Italia, tuvo, sin embargo, una perspectiva completamente diversa. De la mano de mi esposo, su familia y sus amistades el país se presentó bajo otra luz, la de la familiaridad, la del amor, la de un nuevo hogar. Y volví a embelesarme una vez más con ese montón de edificios viejos, porque efectivamente podría parecer que no son más que eso, pero con la inmensa gama de emociones provocadas en mí cada vez que la toco, imagino que me queda mucho por descubrir aun. Mucho por entender, mucho por ver, mucho por conocer y me pican las manos y los pies de la emoción, después de tanto tiempo ahogada en el aburrimiento de la monotonía y el estrés del norte del continente americano.
Agradecida con Dios siempre, con Dios sobretodo, por todo lo que me permite experimentar mientras transito este corto cuento que es la vida.
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Sentimientos